DCS: EL MOTIVO DE TODA LA TEORÍA DE DESCOMPRESIÓN
Introducción
Cuando hablamos de distintos modelos de descompresión, de factores de gradiente y de perfiles de inmersión, siempre se trata de minimizar nuestro riesgo todo lo posible. Sin embargo, pese a todas las precauciones, ocurrirá una y otra vez que una inmersión termine en DCS.
En el bloque sobre Factores Humanos y el estigma que rodea a la DCS, mostramos con más detalle por qué es tan importante aceptar la DCS simplemente como una lesión deportiva. En este bloque se trata sobre todo de reconocer los síntomas y actuar correctamente.
Antes de empezar, ponga a prueba primero sus conocimientos: ¿puede distinguir qué son hechos y qué son “leyendas de buceadores”?
¿Qué es DCS?
La enfermedad por descompresión (DCS) describe un grupo de síntomas que pueden aparecer cuando, durante el ascenso al final de una inmersión, los gases inertes disueltos —principalmente nitrógeno— no se eliminan del cuerpo con la suficiente rapidez. Mientras descendemos, el nitrógeno se disuelve en los tejidos en función de la presión ambiental. Durante el ascenso, ese gas debe liberarse de nuevo. Si esto ocurre demasiado rápido o de forma incompleta, pueden formarse burbujas. Estas burbujas alteran el funcionamiento normal del organismo, irritan tejidos y vasos y, según su localización y tamaño, pueden provocar molestias hasta estados potencialmente mortales.
Lo importante es: la DCS es rara, pero no “imposible”. También puede aparecer en inmersiones que están completamente dentro de los límites de las tablas o de las indicaciones del ordenador. Por eso, en este bloque no se trata de infundir miedo, sino de transmitir una imagen clara y sobria: la DCS es una lesión deportiva poco frecuente, pero grave, que se debe saber reconocer y tratar.
Simon Mitchell: Decompression Illness - a comprehensive overview
Visión general más detallada y bien redactada sobre las enfermedades por descompresión
¿Cómo se produce la DCS?
Para comprender cómo se produce la DCS, ayuda observar el transporte de gases en el cuerpo. Al descender, aumenta la presión ambiental y se disuelve más nitrógeno en la sangre y en los tejidos. La velocidad de esta absorción depende de factores como la perfusión y el tipo de tejido: los órganos bien perfundidos se saturan más rápido, el tejido graso algo más lento y las zonas con poca perfusión, como los huesos, solo muy lentamente.
Durante el ascenso, la presión ambiental vuelve a disminuir. El tejido queda “sobresaturado” y aumenta el riesgo de que se formen burbujas. Normalmente, el nitrógeno se transporta de forma controlada por la sangre hasta los pulmones y se exhala. Sin embargo, si el ascenso es demasiado rápido o la sobresaturación es demasiado grande, el gas no puede permanecer completamente disuelto y se forman burbujas en la sangre o en un tejido sobresaturado. Estas pueden crecer, agruparse y causar problemas en los tejidos o en los vasos.
Aunque las burbujas desempeñan un papel destacado en la aparición de la DCS, la interacción exacta entre las burbujas y otros factores no está del todo aclarada. Distintas personas pueden tener diferentes cantidades de burbujas tras la misma inmersión; y una misma persona puede reaccionar de forma distinta en dos días diferentes. Lo único claro es: más burbujas significan, estadísticamente, un mayor riesgo de DCS.
Síntomas de la DCS
La enfermedad por descompresión (DCS) puede presentarse de formas muy diferentes. Algunas personas afectadas solo tienen molestias leves e inespecíficas; otras desarrollan déficits potencialmente mortales en cuestión de minutos. Esto dificulta extraer las conclusiones correctas a tiempo. Por eso, en medicina del buceo se aplica: mejor reaccionar una vez con demasiada prudencia que pasar por alto un signo grave.
Por qué los síntomas son tan variados
La causa de la DCS son burbujas de gas que se forman en el cuerpo tras una inmersión. Según dónde se acumulen estas burbujas, aparecen distintas molestias: en las articulaciones se sienten dolores, en la piel aparece un patrón típico, y en el sistema nervioso pueden producirse parálisis o alteraciones de la consciencia. A menudo, los síntomas aparecen dentro de la primera hora tras salir a la superficie, pero también pueden desarrollarse solo después de muchas horas; se han documentado hasta 24 horas.
Síntomas guía típicos
- Neurológicos: mareo, tambaleo, marcha inestable, alteraciones de la sensibilidad (hormigueo, entumecimiento), debilidad en brazos o piernas, confusión, alteraciones visuales, dolor de cabeza, convulsiones.
Estos síntomas siempre son graves, aunque parezcan leves. - Piel: picor, enrojecimiento o piel marmórea, dolorosa e hinchada. Estos signos a menudo parecen inofensivos, pero pueden indicar problemas más profundos.
- Aparato locomotor: el dolor articular (“the bends”) es la forma clásica, pero no la más peligrosa. A menudo aparece en brotes, puede desplazarse o persistir en reposo.
- Sistema cardiovascular y pulmones: dolor torácico, dificultad para respirar, tos, palpitaciones o mareo por problemas circulatorios. Estos signos pueden ser potencialmente mortales, incluso si se confunden con un infarto o asma.
- General: decaimiento, cansancio inusual, náuseas o vómitos. Estas molestias son inespecíficas, pero tras una inmersión merecen una atención especial.
Riesgo de confusión
No todo lo que aparece después de una inmersión es automáticamente DCS. Algunas molestias tienen otras causas:
- Quemadura solar: manchas rojas en la piel que están exactamente donde ha incidido el sol.
- Problemas gastrointestinales: la diarrea o las náuseas también pueden ser infecciosas o debidas a la alimentación.
- Molestias preexistentes: el dolor articular crónico o lesiones antiguas no han aparecido de repente por una inmersión.
- Cansancio: puede ser simplemente agotamiento normal tras el esfuerzo.
Aun así, se aplica: mejor que lo evalúen. En especial, los signos neurológicos o combinaciones inusuales deben tomarse en serio.
Primeros auxilios para la DCS
Ya hemos visto que los síntomas de la DCS pueden ser bastante variados. Si alguien se encuentra mal después de bucear, en principio siempre se debe pensar también en DCS, pero sin perder de vista otros problemas de salud.
Lo que diferencia los primeros auxilios en un accidente de buceo de los primeros auxilios generales son dos cosas:
Oxígeno: si existe la más mínima sospecha de que podría tratarse de un accidente de buceo, siempre se debe administrar oxígeno.
Línea de ayuda de medicina del buceo: dado que los servicios de emergencia solo muy raramente tratan accidentes de buceo, siempre se debe implicar a una de las líneas de ayuda de los seguros de buceo. Aunque el paciente no esté asegurado allí, se obtiene asesoramiento especializado. Si el seguro debe hacerse cargo de los costes, incluso debe ser notificado en cuanto sea posible; por supuesto, las emergencias potencialmente mortales tienen prioridad.
Oxígeno y DCS
Artículo del blog sobre por qué el oxígeno es tan importante en los accidentes de buceo
Chequeo neuro de 5 minutos
¿Sigue todo dentro de la normalidad o alguien muestra alteraciones neurológicas? Puede comprobarlo con esta herramienta.
¿Qué hacer ante un accidente de buceo o sospecha de DCS?
No todo lo que ocurre después de bucear es una emergencia. El manejo de los síntomas debe seguir un enfoque escalonado, que también constituye la base de nuestro cuestionario del semáforo:
- Rojo: signos neurológicos graves o potencialmente mortales, dificultad respiratoria aguda, dolor torácico.
→ Administrar O₂ y llamar inmediatamente al 112. La línea de ayuda puede incorporarse adicionalmente. - Amarillo: síntomas sospechosos, pero no de amenaza inmediata (p. ej., piel marmórea, hormigueo, mareo).
→ Administrar O₂, vigilar de cerca y llamar a la línea de ayuda. La línea de ayuda coordina, si es necesario, los siguientes pasos. - Verde: probablemente no relacionado con el buceo (p. ej., quemadura solar, cansancio banal).
→ Observar. Línea de ayuda solo en caso de duda.
Regla mnemotécnica
“Cualquier síntoma inusual después de una inmersión es sospechoso: mejor administrar oxígeno una vez de más y hacer una llamada de más que una vez de menos.”


